Un bloque de bronce en el fondo del mar
En 1900, unos buzos de esponjas que volvían de África del Norte se refugiaron de una tormenta cerca de la isla griega de Anticitera. Al bucear descubrieron un naufragio romano cargado de estatuas y objetos de lujo. Las piezas se fueron recuperando entre 1900 y 1901, y entre ellas apareció un bloque informe de bronce y madera corroídos.[5]
El cargamento del barco permite situar el naufragio hacia el 70-50 a. C.[4] El aparato, en cambio, puede ser algo más antiguo.
Qué había dentro
Los estudios con imagen de rayos X y tomografía mostraron que el bloque contenía una compleja red de engranajes de bronce con inscripciones en griego. Esos engranajes accionaban esferas y diales que representaban el calendario, las fases de la Luna y los ciclos de los eclipses.[1]
El aparato servía para calcular y mostrar ciclos astronómicos, entre ellos el ciclo de Saros para predecir eclipses. Las inscripciones y los engranajes lo confirman.[1][2]
Cronología
- 205 a. C.Fecha de inicio del calendario del mecanismo según dos estudios independientes (Carman y Evans; Freeth, 2014); Iversen (2017) propone otra.[4][6][7]
- 70-50 a. C.Naufragio del barco, según el cargamento.[4]
- 1900-1901Descubrimiento del naufragio y recuperación de las piezas, entre ellas el bloque.[5]
- 2006Un equipo internacional publica en Nature el descifrado de buena parte de las inscripciones y de la mecánica.[1]
- 2021Se propone un modelo del sistema planetario completo de la cara frontal.[3]
Mito y realidad
Lo que se cuenta
Es el primer ordenador, tecnología imposible para su época o incluso un rastro de una civilización perdida.
Lo que sabemos
Es un instrumento mecánico griego de cálculo astronómico, extraordinario pero coherente con la astronomía y la técnica de su tiempo.[1]
Qué sabemos y qué no
Se recuperó de un naufragio datable hacia el 70-50 a. C. y las inscripciones están en griego.[4]
La fecha exacta de fabricación y el momento en que arranca su calendario. Los especialistas proponen fechas distintas; la hipótesis más prudente lo sitúa en una generación del naufragio.[4]
Que sea una tecnología «imposible» o de origen no humano. No hay pruebas de ello: lo que hay son inscripciones griegas, engranajes y una astronomía que conocemos por otras fuentes.
Conclusión
El mecanismo de Anticitera no hace falta que sea un misterio sobrenatural para ser asombroso: demuestra que en la Antigüedad había talleres capaces de convertir la astronomía en un mecanismo de precisión. Lo que perdemos es todo lo demás: ¿cuántos aparatos así hubo y por qué no sobrevivió ninguno más?
Fuentes y bibliografía
- Artículo académico
Freeth, T. et al. «Decoding the ancient Greek astronomical calculator known as the Antikythera Mechanism». Nature 444, 587–591 (2006). DOI 10.1038/nature05357. - Artículo académico
Freeth, T., Jones, A., Steele, J. M. y Bitsakis, Y. «Calendars with Olympiad display and eclipse prediction on the Antikythera Mechanism». Nature 454, 614–617 (2008). - Artículo académico
Freeth, T. et al. «A Model of the Cosmos in the ancient Greek Antikythera Mechanism». Scientific Reports 11, 5821 (2021). - Artículo académico
Iversen, P. «The Calendar on the Antikythera Mechanism and the Corinthian Family of Calendars». Hesperia 86 (2017). DOI 10.2972/hesperia.86.1.0129. Resumen en classicalstudies.org. - Reseña de libro
Robinson, A. Reseña de J. Marchant, Decoding the Heavens. Nature 455, 867–868 (2008). DOI 10.1038/455867a. nature.com. - Artículo académico
Carman, C. C. y Evans, J. «On the epoch of the Antikythera mechanism and its eclipse predictor». Archive for History of Exact Sciences 68 (2014), 693–774. - Artículo académico
Freeth, T. «Eclipse prediction on the ancient Greek astronomical calculating machine known as the Antikythera Mechanism». PLoS ONE 9(7): e103275 (2014). DOI 10.1371/journal.pone.0103275.